Esta es parte de una nota publicada en internet por uno de los mas importantes fotografos ciegos del momento, su obra ha sido expuesta en varios paises.
Hector Suero , fotografo ciego dominicano la envio.
Evgen Bavcar
Un Recuerdo de la Luz
El hecho de que la gente me interrogue con tal insistencia acerca de porque tomo fotografías, y de que se sorprenda de que efectivamente tenga la capacidad para producir imágenes, es consecuencia de prejuicios psicológicos, históricos y sociológicos acerca de los ciegos. Si las personas quedan perplejas es porque interviene su propia relación con la ceguera, a veces su temor, a modo del complejo de castración, o de una evocación directa de su propio complejo de Edipo. Desde la perspectiva de algunos - y esto es algo que comparto con muchos de mis amigos ciegos y que he confirmado en numerosas experiencias yo represento una suerte de Edipo después del hecho.
Regularmente, la pregunta acerca de cómo tomo mis fotografías se centra en el asunto del dominio técnico de realidades, como la luz y las formas visuales, que, por definición, deberían eludirme. Mi respuesta es que lo que cuenta es la necesidad de las imágenes, no cómo son producidas. Esto significa simplemente que cuando imaginamos cosas, existimos: no puedo pertenecer a este mundo si no puedo decir que lo imagino a mi propia manera. La imagen no es necesariamente algo visual: cuando un ciego dice "imagino", ello significa que el también tiene una representación interna de realidades externas, que su cuerpo también media entre él y el mundo. El deseo de la imagen es el trabajo de nuestra interioridad que consiste en crear, sobre la base de cada una de nuestras miradas autenticas, un objeto posible y aceptable para nuestra memoria. Por eso sólo vemos lo que conocemos: más allá de mi conocimiento no hay vista.
Un Recuerdo de la Luz
El hecho de que la gente me interrogue con tal insistencia acerca de porque tomo fotografías, y de que se sorprenda de que efectivamente tenga la capacidad para producir imágenes, es consecuencia de prejuicios psicológicos, históricos y sociológicos acerca de los ciegos. Si las personas quedan perplejas es porque interviene su propia relación con la ceguera, a veces su temor, a modo del complejo de castración, o de una evocación directa de su propio complejo de Edipo. Desde la perspectiva de algunos - y esto es algo que comparto con muchos de mis amigos ciegos y que he confirmado en numerosas experiencias yo represento una suerte de Edipo después del hecho.
Regularmente, la pregunta acerca de cómo tomo mis fotografías se centra en el asunto del dominio técnico de realidades, como la luz y las formas visuales, que, por definición, deberían eludirme. Mi respuesta es que lo que cuenta es la necesidad de las imágenes, no cómo son producidas. Esto significa simplemente que cuando imaginamos cosas, existimos: no puedo pertenecer a este mundo si no puedo decir que lo imagino a mi propia manera. La imagen no es necesariamente algo visual: cuando un ciego dice "imagino", ello significa que el también tiene una representación interna de realidades externas, que su cuerpo también media entre él y el mundo. El deseo de la imagen es el trabajo de nuestra interioridad que consiste en crear, sobre la base de cada una de nuestras miradas autenticas, un objeto posible y aceptable para nuestra memoria. Por eso sólo vemos lo que conocemos: más allá de mi conocimiento no hay vista.
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